El Emporda catalan reune mar, huerta y vinedos en un radio de treinta kilometros. Tres mesas merecen detenerse este ano.

En Peratallada, el Bonay mantiene una carta corta basada en pescados de Palamos. La parrilla trabaja a la lena de encina. Los platos no buscan el efecto, solo la justeza de la coccion.

En Llanca, El Vaixell propone una formula de mediodia a treinta y dos euros. Tres platos, vino del Emporda incluido. La sala da al puerto.

Para terminar, El Roser 2 en L’Escala. Anchoas locales, arroz a banda, postres de masa fina. Un servicio sin pretensiones.